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Felipe Pigna: “La gente buena de la historia fue corrida por mezquinos intereses”


Felipe Pigna: “La gente buena de la historia fue corrida por mezquinos intereses”
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Felipe Pigna presentó en Mar del Plata su biografía de Mariano Moreno, a quien le devuelve el protagonismo que la historia le negó: “Era un adelantado, habla de la coyuntura de hoy”. Su visión, su legado jurídico y el puntapié de una grieta “berreta” alimentada por el poder.

El ciclo Verano Planeta abrió en Mar del Plata, como en los últimos años, con Felipe Pigna. El historiador presentó “La vida por la Patria, una biografía de Mariano Moreno”, libro en el busca -y logra- devolverle a Moreno el protagonismo que la historia circunstancialmente le negó. “Fue mucho más que el líder político de la Revolución de Mayo”, dice el escritor en el comienzo de la entrevista con el portal marplatense QUÉ Digital.

Buena parte de la coyuntura política actual podría entenderse o encontrarse “yendo a Mariano Moreno”, como elige decir Pigna. La deuda externa, la mezquindad política, incluso la tan nombrada “grieta” -el entender del autor, “un negocio” y a la vez “algo bastante berreta”- Moreno se preocupó por lo jurídico, por construir un marco legal para un país que por el 1800 recién estaba por nacer, pero únicamente bajo la concepción de que la ley debía dejar de ser persecutoria y que por el contrario, debía beneficiar a la gente. Aunque la Constitución y la Independencia fueron sus dos grandes materias pendientes.

La investigación profunda y la capacidad de Pigna para mantener vivo el interés por la historia desde el estilo y la pasión para analizarla, meten al lector en más de 400 páginas en la infancia, los primeros estudios, la divulgación de su pensamiento, sus ideales y el desarrollo de la vida de Moreno hasta su embarque final, fatal, donde el historiador afirma, sostiene y fundamenta que “no hay mito: a Moreno lo envenenaron, lo asesinaron”.

-¿Por qué Mariano Moreno? ¿Tenías como deuda pendiente escribir una biografía suya?

-Sí, lo tenía pendiente. Y hay un vinculo con los otros dos biografiados; en el caso de Manuel Belgrano se puede decir que es un maestro para Moreno, que lo precede como una especie de padre fundador. Y en el caso de San Martín, no lo puede conocer a Moreno pero sí admira profundamente su obra y va a tener gente muy cercana que viene del morenismo como Bernardo Monteagudo o Tomás Guido. A San Martín le interesa especialmente el pensamiento de Moreno, hay una unidad y era casi lógico que la próxima biografía fuera sobre Mariano Moreno.

-La historia en algún punto le ha restado protagonismo a Moreno, pero en tu libro lo ponés a la altura de los próceres que acabás de nombrar, como Belgrano, San Martín…

-Yo creo que sí porque es una persona muy importante desde muchos puntos de vista. Fue uno de los primeros en pensar la Patria. Se preocupó mucho por lo jurídico, por asignarle un marco legal a un país que estaba naciendo, entendiendo que la norma defiende a la gente. Hasta el momento de la Revolución la norma era persecución o temor, porque se sabía que los tribunales estaban en servicio del poder.

Moreno intenta dar vuelta eso, que la gente sintiera que la ley la protege y que cumplir con la ley es un beneficio, y que un marco regulatorio constitucional es lo mejor que le puede pasar a un ciudadano. Era una idea muy moderna.

-Por otra parte toda su acción periodística…

-Que también es de una modernidad increíble, porque en esos años nadie sabe leer en Buenos Aires: el 90% son analfabetos y el 40% esclavos. Y lo que hace con La Gaceta es algo que uno podría hoy vincular con las redes sociales, en su caso reproduciendo La Gaceta oralmente, leyéndola en los cuarteles y los domingos en la misa, lo cual no deja de ser algo curioso porque tenías a los curas leyendo a Rousseau por ejemplo. La Gaceta traía la traducción de El Contrato Social de Rousseau y me parece emocionante esa necesidad de llegar a la gente en un contexto tan desfavorable.

-¿Había un uso político de La Gaceta?

-Sí, La Gaceta es un medio político. Es el órgano de la Revolución, trasmite el pensamiento de la Revolución. Después cambia de manos horrendamente cuando ya no está Moreno y se torna un medio extremadamente conservador en el que por ejemplo en 1821 se celebra la muerte de Martín Miguel de Guemes como una alegría para la Patria, que por otra parte fue uno de los caudillos héroes de la Independencia.

-Previo a la Revolución de Mayo Moreno no parece haber tenido tanto protagonismo…

-No lo tuvo…

-Pero a partir de la Revolución pasa a tener un rol muy importante ¿Cómo se genera eso en tan poco tiempo?

-Evidentemente ahí hay una estrategia de los revolucionarios, porque es imposible que esta persona desconocida pase a ocupar un cargo tan importante como secretario de Guerra y Gobierno. Esto venía siendo consensuado y los líderes de la Revolución, que eran Belgrano y Castelli, habían evaluado muy bien quién era Moreno, reservándolo en un segundo plano y poniéndolo en un primer plano luego. No fue elegido al azar.

¿Fue impuesto ese cargo?

-Moreno dice que no estaba preparado, que no sabía… pero puede haber cierta estrategia en esa respuesta. Saavedra está en el cargo de presidente porque es el que maneja las armas y no existe revolución sin armas. Pero el líder político de la Revolución es Mariano Moreno, sin dudas.

-Moreno ya hablaba de la deuda externa como algo “peligroso” para el país

-Tanto Belgrano como Moreno hablan de la deuda externa como algo peligroso para el país. La deuda y el negocio de la deuda. Marcan que era tomada con fines nobles y gastada con fines innobles. Nadie toma deuda diciendo que la va a malgastar. Quien lo hace dice que hará caminos, escuelas, puertos… pero nada de esto se hizo con el empréstito Baring Brothers.

-Sin embargo la historia nos muestra que los gobiernos siguieron tomando deuda externa

-Por supuesto, se está tomando hoy en día. En este caso para bajar el déficit. La deuda muy pocas veces se usó para lo que se decía que se tomaba y esto lo advierte muy tempranamente Mariano Moreno en un texto de La Gaceta.

 LOS ÚLTIMOS DÍAS DE MORENO 

-¿Qué fue lo que Moreno no logró terminar?

-Mucho, sus grandes proyectos. Su mayor desvelo es la Constitución. Dice que un país con una Constitución es un país con menor fracaso. Advierte lo que implica un país sin normas. Y otra cosa es por supuesto la proclamación de la Independencia, que él soñaba para enero de 1811 y la tuvimos recién en 1816 con muchos bemoles. Hay varios sueños truncos.

-¿Eso quería para el país que recién estaba naciendo?

-Sí, pero también ver crecer a su hijo, ser feliz, muchos sueños que quedan en el camino de un pibe de 32 años. Ejerció el poder a los 31 y por apenas 7 meses. Eso me fascinó del personaje, la vehemencia de sensación de poco tiempo que se percibe, la urgencia en sus papeles. La Gaceta salía los jueves y él sacaba la extraordinaria de los martes, de los sábados, porque necesitaba comunicar, escribir, decir.

-Era supuestamente para combatir los mareos del viaje en barco, ¿no?

-Claro, pero cuando se lo da sabe perfectamente que le está dando un veneno.

-¿Y por qué lo mandaron a matar?

-Creo que Moreno se estaba conformando como alguien muy peligroso. Muy probablemente haya tenido que ver Gran Bretaña con la muerte. El capitán inglés desaparece de la faz de la tierra después de eso.

-¿Peligroso para quién?

-Es que Moreno estaba complicando bastante los planes de Gran Bretaña para el Río de la Plata con esta idea de la Independencia. No es casual que hayamos estado habilitados a declarar la independencia en 1816, después de la muerte de Napoleón en 1815. Eso es parte del poder británico. Pero hasta entonces Inglaterra no podía aparecer en contra de una de sus principales aliadas, como España, en la lucha contra Nepoleón. Hubo que esperar.

 LA GRIETA 

-Se dice que la economía es cíclica, que hay procesos que de alguna manera se repiten a lo largo del tiempo en las finanzas de un país. ¿La historia en términos políticos en qué medida resulta cíclica? ¿Por que hay episodios que parecieran ir repitiéndose? ¿No aprendemos de nuestra historia?

-Creo que ante iguales causas se dan iguales efectos. Hay una idea de continuidad de no poder romper con ciertas cuestiones estructurales que siguen siendo las mismas. Se toma la deuda con los mismos motivos, pero los beneficiarios son los mismos y no se termina usando para lo que se pidió. No es que se repita la historia, sino que estamos con una matriz peligrosa que a iguales causas produce iguales efectos. Pero no podemos negar la evolución histórica ni negar la complejidad de los procesos históricos. Es cómo decir “no cambiamos más”; somos siempre lo mismo pero con complejidades que se van agregando y que van haciendo cada crisis mucho más grave que la anterior. La crisis del 2001 fue infinitamente más grande que la de 1930.

-Siempre que te leo ratifico la idea de que de alguna manera arrancamos mal nuestra propia historia…

Arrancamos mal porque la buena gente, la que estaba comprometida con los intereses reales del país fue corrida por puros y mezquinos intereses personales. Cuando rascás, lo que ves es a un grupo de malandras que se apoderan del Estado y que hacen sus negocios. Se habla mucho de lo sanguinario que fue Rosas, nadie lo va a negar, pero se habla muy poco de lo tremendamente salvaje que fue Lavalle, que en un gobierno que duró 6 meses mató a 3.000 personas. Esto no disculpa a Rosas, no hay que caer en el permanente empate argentino que me aburre soberanamente, donde si hablás bien de uno tenés que hablar mal del otro. Es un aburrimiento, un tedio que me tiene harto.

Los buenos y los malos…

-Los buenos y los malos, los kirchneristas y los macristas, los peronistas y antiperonistas, los radicales y antirradicales, unitarios y federales… no se puede hablar. Cuando doy charlas en la facultad y hablamos de peronismo, siempre digo que si empiezo por lo bueno soy peronista, si empiezo por lo malo soy gorila. Tendría que hablar con dos parlantes a la vez, lo cual sería incomprensible.

-La grieta…

-Exacto.

-¿Qué es la grieta?

-Es un negocio. La idea de que somos tan originalmente confrontativos e intolerantes es una visión muy ignorante de la historia universal. Europa tuvo en un siglo dos guerras mundiales, un holocausto, una guerra civil en España que se llevó 500.000 personas… eso es grieta. Acá hablan de la grieta por lo que dicen en la televisión, es algo bastante berreta.

-¿Quién fomenta esa grieta?

-La arma el poder. Para el poder mediático es un gran negocio, porque el poder siempre apunta a aplanar mentes y no hay nada más plano que lo binario: si no es blanco es negro, pero en el medio queda el mundo. Un pensamiento progresista puede incluir a Hegel y a Sócrates. ¿Y son K? ¿Entran en el pensamiento K? Como si lo K abarcara el mundo y lo M fuera tan extraordinario que abarcara toda la derecha mundial y el pensamiento neoliberal. Si el mundo se divide en K y M estamos muy jodidos y yo no quiero vivir en ese mundo.

La grieta me parece una cuestión soberbia de esta cosa argentina de mirarnos el ombligo y fijarnos qué dicen de nosotros. Afuera no dicen nada de nosotros, como nosotros tampoco decimos nada de los finlandeses. Ahora porque se está grabando Game of Thrones, pero si no por qué hablaríamos de Finlandia. ¿Por qué entonces afuera deberían hablar de Argentina? Es una mirada muy imbécil de nosotros, de creernos lo mejor del mundo, algo que no somos y que no fuimos nunca.

 EL ROL ACTUAL DE LA HISTORIA 

-Hace muchos años que divulgás historia y has escrito a lo largo de diferentes contextos políticos, ¿notas que la gente elige consumir más historia y rever lo que pasó en determinados momentos?

-Hay momentos. El primero que vio esto con claridad fue Humberto Eco cuando publicó El Nombre de la Rosa, para mí la mejor novela histórica que se ha escrito. En los años ’90 advierte que se va a producir un fenómeno muy importante de la gente huyendo del presente horrendo hacia un pasado más horrendo que ayude a pensar este presente. Ese fenómeno no se ha detenido.

-¿Que rol tienen o deberían tener los historiadores del siglo XXI?

-Ha cambiado, como también el rol del docente. El mundo demanda otras cosas. Hoy al dato duro se accede en segundos, lo tenés en Wikipedia o en las redes sociales. Enseñar en la escuela en qué año fue la batalla de Waterloo hoy no tiene ningún sentido.

-¿Cómo sería eso?

-Así como en Química vas al laboratorio y mezclás en el tubo de ensayo, se apunta a que en la clase de Historia, el niño o adolescente egrese sabiendo cómo abordar un tema histórico de su vida adulta. Es mucho más importante que recordar fechas, que no sirven ni para una anécdota de asado.

-Volviendo a Moreno, lo definís como un intelectual que sigue siendo actual. ¿Hay que aprender de él?

-Moreno habla mucho de cosas que hoy aun son parte de la coyuntura, que son visiblemente claras, presentes.

-¿Es actual porque Moreno era un adelantado o porque parte de la historia argentina no cambió?

-Por las dos cosas. Era un adelantado, pero las cosas que proponía que se solucionaran no se solucionaron, sino que se agravaron en gran parte. Lo que no se arregla se agrava, como la gotera de tu casa. El tiempo solo no te mejora. No a nosotros, sí a los vinos y depende qué vino. No son todos iguales, como los personajes de la historia tan poco lo son. (Fuente Quedigital.com)

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