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La historia oculta del Hotel Mar del Sud que la arena se tragó misteriosamente hace más de un siglo


La historia oculta del Hotel Mar del Sud que la arena se tragó misteriosamente hace más de un siglo
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Laureano Clavero y Pablo Grigera expusieron al diario español ABC los pormenores del hallazgo del hotel Mar del Sud, un edificio que fue abandonado y desapareció sin dejar rastro entre el final del siglo XIX y el principio del XX.

Más de cien años. Ese es el tiempo que tuvo que pasar para que un imponente edificio que desapareció misteriosamente bajo las arenas de la Pampa (más concretamente de la costa argentina) a finales del siglo XIX fuese ubicado de nuevo. El coloso al que nos referimos (un «Titanic terrestre», según uno de sus descubridores) es el hotel Mar del Sud. Un edificio clave para el devenir de la región y cuyo lugar de descanso eterno permaneció oculto durante décadas. En 2010, sin embargo, su emplazamiento fue desvelado gracias al trabajo del director de documentales Laureano Clavero y al arquitecto y experto en conservación de patrimonio Pablo Grigera.
Su determinante historia, durante décadas considerada una mera leyenda por parte de los habitantes de los pueblos de las cercanías, ha vuelto a salir estas jornadas a la luz gracias a que Clavero (fundador de Mirasud Producciones, director de metrajes como «1533 hasta casa. Los héroes de Miramar» y autor de libros de divulgación histórica como «El diario de Peter Brill» -este último, junto a Pere Cardona-) ha revelado al diario ABC de España que está rodando un documental sobre su hallazgo. Clavero, que ha trabajado en el Natural History Museum de Los Ángeles y cuenta con experiencia en el campo de la paleontología, pretende recordar así una historia que (según determina) es la de un destacado «naufragio» en medio de un mar de arena.
Una extraña desaparición. Ilusión no les faltó a los inversores, pero sí algo de suerte. Y es que, a pesar de sus esfuerzos, no lograron que el pueblo floreciese. Las causas de aquel desastre fueron varias, pero entre ellas destacan la crisis económica que vivió Argentina en 1890 y el enclave del pueblo y del hotel (edificado en un mar de dunas y lejos de fuentes de agua potable). El desastre terminó de completarse cuando, al sur del Arroyo La Carolina (a poca distancia y en una zona más apta para ello) se construyó el imponente Hotel Boulevard Atlántico. Aquello completó la muerte anunciada del sueño de nuestro cuarteto. «El proyecto de Mar del Sud se derrumbó y fueron liquidados los lotes que aún quedaban por vender», completa Grigera. Eso provocó que el también gran Hotel Mar del Sud fuese abandonado. A partir de ese momento, y con el paso de las décadas, la pista del edificio se perdió para siempre. Simplemente, se esfumó. «Desapareció de forma misteriosa. Al no existir apenas documentación y no haber demasiada población en las cercanías, su existencia se transformó en leyenda durante más de un siglo», determina Clavero.
Grigera, por su parte, afirma que -a pesar de que la historia del edificio quedó borrada de la memoria colectiva- él jamás dudó de que, en su día, fue levantado en plena Pampa. Al fin y al cabo, de su parte tenía la escasa documentación publicada por los periódicos de la época y las declaraciones de varios visitantes que vieron sus desvencijados restos antes de que se esfumase: «Del hotel siempre se supo su existencia. Hay testimonios de viajeros que pasaron por él en la década de 1910 y testimonios posteriores de los primeros veraneantes (llegados hacia 1935 al sur del arroyo La Carolina) que afirman que se encontraba allí».
El último elemento que confirma que el hotel Mar del Sud fue tan palpable es que posteriormente se construyeron varias viviendas alrededor de la estructura del abandonado edificio con los ladrillos de sus muros. Piezas de un puzzle arquitectónico que no coinciden con el resto de las utilizadas para dichas casas. Al menos, así lo afirman Grigera y Clavero en declaraciones al diario ABC de España.
Pero… ¿Cómo es posible que una construcción tan colosal desapareciese sin dejar rastro? ¿Por qué no fue hallada por nadie hasta la llegada de Clavero y Grigera? Según estos dos expertos, y aunque en la época se habló de que el edificio había sido destruido por un incendio, la culpa de que se esfumase la tiene el mar de arena dentro del que fue ubicado. «Las dunas se mueven constantemente debido al viento, y la teoría más razonable es que el hotel quedó totalmente enterrado por ellas», completa el también cineasta. Su compañero es de la misma opinión: «La topografía del lugar está llena de dunas de arena, y cada elevación podía esconder los restos del hotel».
Historia de una búsqueda. Este mítico edificio permaneció oculto durante más de un siglo. Alejado de la vista de los pobladores del pueblo que, posteriormente, se edificó a su alrededor. La maldición del olvido cayó entonces sobre él, y su historia pasó a convertirse en una mera leyenda. Así hasta que, en 2010, Laureano Clavero se propuso desvelar de una vez si su existencia era real o no. «De pequeño yo veraneaba en Mar del Sud por influencia de mi padre. Allí empecé a escuchar la leyenda de un gran hotel que había desaparecido de la zona. Unos decían que había existido realmente, y otros que era un mito», señala a ABC.
Según afirma, para él (y para los habitantes de la zona) el hotel Mar del Sud era una especie de «Titanic terrestre» hundido bajo un mar de arena. Un «naufragio» del que -de cuando en cuando- aparecían restos como viejas cucharas o ladrillos. O, al menos, eso decían los que allí residían. «Puse en práctica la técnicas que había aprendido trabajando en paleontología, en el museo de geología de Barcelona y en el National Geographic. Quería buscar este hotel, un edificio enterrado, olvidado, escondido y cuya existencia era puesta en duda», señala.
Poco a poco, Clavero fue recabando todos los testimonios que pudo para tratar de hallar el lugar exacto en el que se escondía aquel gigante. «Para empezar, me encontré con las memorias de un habitante del pueblo. En ellas afirmaba que, de pequeño, sus padres construyeron su casa usando algunos ladrillos que habían hallado en mitad de la nada. También me topé con declaraciones de personas que decían haber encontrado cubiertos o baldosas en las cercanías», añade. El problema fue que, aunque una buena parte de los habitantes del pueblo habían escuchado estas historias de sus padres y abuelos, nadie sabía de qué lugar concreto habían sido extraídos los restos.
«Basándome en los relatos, fui haciendo un mapa en el que recogí los puntos en los que la gente decía haber visto diferentes elementos relacionados con el hotel. Incluí leyendas, comentarios aislados… Todo valía. Posteriormente visité cada uno de ellos. Al final, vi que la mayoría se encontraban en un punto geográfico concreto, y empecé a revisar esa zona de forma pormenorizada. No veía nada hasta que, un día, pasé cerca de una duna y me encontré con el reborde escondido de una construcción antigua. Era una moldura de una columna», destaca.
Según señala, aquel resto tenía el mismo tono rosado con el que se solían pintar las paredes y las molduras en la época. Un color característico que se obtenía mediante el inconfundible matiz de la sangre de animal que se añadía a la mezcla. «Una vez que hallé este resto, fotografié la zona y me puse en contacto con el arquitecto y especialista en patrimonio Pablo Grigera. Lo hice porque me informaron de que él estaba buscando el hotel a través de varios mapas antiguos. Tras mostrarle la ubicación en la estaba aquella moldura, me dijo que -efectivamente- coincidía con la que daban algunos documentos de la época. Lo habíamos descubierto», completa el experto.

Cinco preguntas al arquitecto Pablo Grigera

-¿A quién se debe este descubrimiento?
El descubrimiento del lugar de emplazamiento del hotel se debe exclusivamente a Laureano Clavero, quien a fines de 2010 lo ubicó. A partir de ello fui convocado por el para certificar su descubrimiento, a partir de la documentación en mi poder, que lo confirmaba, como el plano de la localidad, existente en el Archivo de Geodesia del Ministerio de Obras Públicas de la Provincia de Buenos Aires, y en el que está perfectamente especificada la ubicación del edificio, así como también las planchetas de dominio del mismo.
-¿Los restos se encuentran en el lugar en el que la leyenda los ubicaba?
Muchos aventuraban su ubicación, ya sea por recuerdos o por testimonios en las cercanías del arroyo La Carolina. La realidad es que está ubicado muy alejado de esos testimonios, a varios kilómetros al norte de este, en un lugar completamente desértico, el cual en la actualidad se ha convertido en un camino para cuatriciclos y motocicletas.
-¿Qué han encontrado ustedes?
Se han hallado los cimientos del edificio, losas presumiblemente de solados, vidrios, un puño de falleba oxidado, gran cantidad de ladrillos, molduras y demás, pero es necesario excavar profesionalmente ya que lo encontrado son restos superficiales.
-¿Están seguros de que los restos pertenecen al hotel y que esté se encuentra bajo la arena de esa zona?
Si absolutamente. Los restos hallados son coincidentes con la documentación existente en los archivos mencionados y el volumen del yacimiento es realmente importante y perfectamente visible para el ojo experto denotando su existencia.
-¿Les gustaría que los restos de este hotel volvieran a ver la luz del sol?
Sería un sueño fantástico. Las autoridades están al tanto así como profesionales como el arqueólogo Daniel Schavelzon, quien también ha tomado contacto casualmente con el edificio. No hay planes inmediatos de excavaciones pero sería un gran atractivo para General Alvarado y Mar del Sud profundizar en el conocimiento del viejo hotel para poder dar respuestas a los enormes interrogantes que el edificio genera.

 

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